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LA DEL MANOJO DE ROSAS

LA DEL MANOJO DE ROSAS

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En una plaza del Madrid de los años 30, Ascensión, una joven de fuerte carácter y orgullosa de sus raíces humildes, regenta la floristería "La del manojo de rosas". A diferencia de otras mujeres de su época, ella desprecia a los "señoritos" y aspira a casarse con un hombre de su misma condición social. Su belleza atrae a dos pretendientes muy distintos: Ricardo, un apuesto aviador de buena posición, y Joaquín, un sencillo mecánico que trabaja en el taller frente a su tienda.

El conflicto estalla cuando se descubre que Joaquín no es un mecánico real, sino el hijo de un acaudalado aristócrata que se ha disfrazado de obrero para ganarse el corazón de Ascensión. Al enterarse del engaño, la florista se siente profundamente humillada y utilizada; interpreta el disfraz de Joaquín como una burla a su clase social. En un arranque de orgullo y despecho, rechaza al joven rico y decide aceptar el cortejo del aviador Ricardo, a quien ve como una opción más honesta.

Mientras la trama principal avanza, la obra ofrece un contrapunto humorístico con los personajes de Clarita, la manicura, y el mecánico Capó. Ambos protagonizan divertidos enredos amorosos junto a Espasa, el peculiar camarero del bar de la plaza. Espasa es uno de los personajes más icónicos de la zarzuela, conocido por su verborrea exagerada y el uso constante de términos cultos y científicos, casi siempre mal aplicados, que aportan el toque de "género chico" y casticismo madrileño.

El giro dramático ocurre cuando el tiempo pasa y la fortuna de la familia de Joaquín se desvanece por completo. Arruinado y sin el apoyo de su linaje, Joaquín se ve obligado a trabajar como mecánico de verdad para poder sobrevivir, demostrando que su voluntad de esfuerzo es real. Al mismo tiempo, Ascensión ha logrado prosperar económicamente, invirtiendo las posiciones sociales que ambos ocupaban al principio de la historia.

Finalmente, al ver a Joaquín manchado de grasa y trabajando duramente por necesidad, Ascensión comprende que su amor siempre fue sincero. Al comprobar que ahora él es el hombre trabajador que ella siempre buscó, decide romper su compromiso con Ricardo. La obra concluye con la reconciliación de los amantes, lanzando un mensaje sobre la dignidad del trabajo y la importancia de la autenticidad por encima de los títulos o el dinero.